Los títeres, más que una tradición oral


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Atrapasueños Teatro de Títeres

En la antigua Roma no todo era política, en Grecia no todo era filosofía y en la época de la conquista no todo era violencia, ¿qué tienen en común estas épocas? Todas ellas contaban con una figura de trapo, madera o cualquier otro material, el cual era utilizado para entretener. Actualmente ha cambiado un poco su objetivo inicial de divertir y ha pasado a convertirse en un objeto pedagógico y educativo para los niños.

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Niña con títere

Este muñeco es conocido hoy por hoy como títere, el origen de esta palabra según los lingüistas es onomatopéyica, debido a que proviene del ti-ti que hacían los actores con un pito, al mismo tiempo que movían los muñecos. Los profesionales de los títeres son conocidos como titiriteros, los cuales actúan por lo general al aire libre. Asimismo, los títeres son conocidos en otras partes del mundo cómo marionetas, cuya palabra indica el habla de estos personajes. En francés, une marionette era un clérigo, que en las representaciones religiosas donde aparecía la virgen, aportaba su voz haciéndola aguda para que pareciese femenina. Las marionetas hablan siempre con una voz aguda, chillona y falsa; salvo los personajes malvados que hablan con voz grave pero igualmente falsa.

Pinocho-Marioneta

Marioneta de Pinocho

El títere surge con el hombre primitivo, cuando vio su sombra reflejada por las hogueras que hacía en las paredes de las cuevas, a partir del movimiento surgió la necesidad de hacer las figuras, las cuales eran hechas con la piel de los animales que cazaban. Eran figuras planas que se crearon para el teatro de sombras. Por lo tanto se dice que los primeros títeres eran planos y surgieron en Oriente, específicamente en la India, luego se extendieron por el mundo llegando a Turquía y África en donde surgió el títere corpóreo. Los primeros elementos para construir títeres fueron la piel y la madera. Más adelante vinieron las figuras de bulto tallado en madera. Posteriormente empezaron a hacerlos con elementos más modernos como en papel maché y en plástico.

La figura del títere es anterior al teatro, es contemporáneo de los primeros ritos y danzas de escenas religiosas. Por otro lado, el arte de actuar con las marionetas o títeres cobró importancia desde finales del siglo XVIII y todo el XIX, importancia que siguió también en los siglos siguientes. Escritores y músicos de aquellos tiempos prestaron especial atención a este mundo de fantasía y le dedicaron tiempo y trabajo haciendo que la fascinación y el entusiasmo por aquellos muñecos y sus movimientos fueran en aumento.

Vittorio Podrecca (1883-1959), fue un famoso titiritero italiano, fundador del teatro de títeres y marionetas que recorrió el mundo con el nombre de Los títeres de Podrecca. Escritores y músicos de renombre escribieron para él, de quien se dice que actuó en más de quinientas ciudades, realizando quince mil espectáculos, todos ellos de excepcional calidad en la representación artística.

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Vittorio Podrecca con sus marionetas

Ya en el siglo XX y los primeros años del XXI, las marionetas se convierten en personajes que representan la libertad de expresión en la crítica política y de la sociedad. Las marionetas y los títeres se trasforman en la caricatura de los grandes personajes, sobretodo políticos. En este siglo hay una gran proliferación de compañías de títeres que ofrecen al público funciones de corte satírico, además que la televisión comenzó a implementar programas de esta índole.

En Colombia la vena titiritera se ha reflejado en manifestaciones colectivas propias del ritual carnavalesco y festivo. Por ejemplo, los muñecos del carnaval de Barranquilla, los del Carnaval de Blancos y Negros y la fiesta de año nuevo en Pasto, en la que todos hacen un muñeco gigante, que representa alguna crítica sociopolítica de lo que ha sucedido durante el año en el país. Pero fue en 1877, en la tercera calle de Florián de Bogotá, en donde se fundó el primer local de títeres colombiano, el cual adquirió prestigio en 1881 cuando Félix Merizalde decidió crear la planta del teatrillo.

En 1914 nace para el bienestar del público y los titiriteros el genial, astuto, borrachín y sagaz Manuelucho Sepúlveda, “la mera astilla remediana”, títere que representaba el paisa andariego y malicioso, jugador, enamorado y vagabundo. Su creador fue Sergio Londoño Orozco, oriundo de Abejorral, Antioquia, quien con su habilidad de cantar e imitar voces le dio vida a sus personajes hasta su muerte.

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Manuelucho Sepúlveda (centro)

En 1936 se inauguró en Bogotá el teatro del Parque Nacional, construido especialmente para presentar marionetas (títeres movidos por medio de hilos). La historia de este teatro refleja en buena medida lo que ha ocurrido con el movimiento titiritero en Colombia, épocas de gloria y fortuna, para caer en un olvido total, además de prolongados lapsos de silencio. Allí funcionó la primera escuela de títeres que hubo en Colombia y se formaron los primeros titiriteros de oficio que hubo en Bogotá: Ángel Alberto Moreno y su esposa (hoy directores del teatrino Don Eloy), José Antonio Muñoz y Ernesto Aroma, etc.

Con el paso de las décadas, hasta llegar a los años sesenta y setenta los grupos y colectivos de titiriteros se politizaron. La finalidad de divertir a los niños les pareció poco, prefirieron trabajar con maestros, obreros y emplear el muñeco como medio de expresión de un mensaje. Para algunos, estos cambios estaban acabando con la magia de los títeres.

En los años setenta se formaron muchos de los grupos que existen actualmente. Después de todo el proceso de experimentación, algunos grupos confluyen en la búsqueda de un lenguaje propio. Ya no se trata de quedarse en las diferentes maneras de mover el muñeco, sino que hoy por hoy, los grupos consolidados presentan una propuesta estética, que tiene que ver con la exploración del lenguaje propio de los títeres.

¿Cuántos hay actualmente? Imposible saberlo. La Unima (Unión de Marionetas) que funciona actualmente en México, Argentina y Brasil, ha registrado en América Latina unos quinientos teatros de títeres y marionetas de los cuales el cincuenta por ciento son profesionales. En todo Latinoamérica hay sólo cinco salas estables. En Colombia apenas algunos grupos han logrado sobrevivir. También han sido pocos los que por la seriedad y persistencia en su trabajo han logrado imponerse.

Entre los más conocidos están la Libélula Dorada en Bogotá, La Fanfarria en Medellín, Hilos Mágicos en Bogotá y Barquito de Papel en Cali. Los festivales que se han presentado este año en el país, sobre los títeres han sido tres, el primero fue el XIX Festival Internacional de Títeres La Fanfarria, el cual se celebró del 14 de abril al 2 de mayo en Medellín con el apoyo de Iberescena. El segundo se llevó a cabo en Cali del 21 al 29 de abril y se llamó XI Festival Internacional de Títeres y el último fue el Primer Festival Internacional de Títeres que se realizó que se realizó en Bogotá en el Auditorio Carlos Martínez de la Universidad Nacional entre los días 5 de mayo a 2 de junio.

En esa búsqueda de la esencia del muñeco en sí, se han ido creando grupos y desapareciendo otros. Para los titiriteros sigue siendo difícil sobrevivir, pero los muñecos están ahí. En una sombra desplazándose por la pared, en una mano vestida de dragón. Están esperando que se les otorgue vida, pues ellos son, finalmente los que van a contar su historia.

Cómo hacer títeres

La Casa de los Títeres en Cali

Página Web de Libélula Dorada

Teatro La Fanfarria

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