Carlos Eduardo Serrano, un artista intrépido e irreverente

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Carlos Eduardo Serrano además de ser artista plástico es arquitecto y literato. 

Con su look de rastas, gafas de sol y su cigarrillo en la mano (solo Lucky Strike) va por la vida feliz y relajado el artista bumangués Carlos Eduardo Serrano, quien a sus 61 años es reconocido en la escena local y nacional por su estilo irreverente que entrelaza corrientes como el performance, el dibujo, la fotografía, la literatura y la pintura, siempre sorprendiendo a los espectadores con sus obras y escritos que ven como un caleidoscopio una sociedad colombiana llena de contrastes y estereotipos.

La curiosidad de querer entender todo lo que veía a su alrededor y el sentir a temprana edad atracción por imágenes recortadas en los tableros de madera en los escritorios de los empleados de la empresa de tabaco de su padre, fueron sus primeros inicios que despertaron en él el interés por el arte visual, sobretodo, admirando instantáneas de actores de cine, recuerdos familiares, entre otros elementos iconográficos personales para cada quien.

Más adelante, el rebelde que dejó al tercer semestre la carrera de arquitectura para estudiar bellas artes en el Dicas, se deleitaba en Zapatoca viendo como Teyito, un señor que hacía de escultor y arreglaba cosas con una gran creatividad. Muchas veces pudo ver en vivo y en directo como armaba telescopios y otro tipo de objetos, el taller era todo un menjurje dadaísta que lo sedujo hasta lo más profundo.

El haber sido un niño inquieto e indomable hizo que lo echaran de 16 colegios en 10 ciudades del país, hasta que por fin se graduó en uno de Cali, en el Alférez Real, lo que lo hizo codearse con gente interesante que vivía en el tiempo de Andrés Caicedo. “Cuando estaba haciendo once conocí dos tipos de personas que me marcaron mucho, primero los que estaban en casa de retiro de un gurú (Áshram), y segundo, el compartir con personas de color, ellos tenían muchos intereses artísticos y algunos estudiaban en la escuela de bellas artes”.

Así fue como despegó su carrera, pintando por allá en los años 80, teniendo como íconos a seguir al reconocido artista vallecaucano Omar Rayo por los elementos geométricos y Víctor Vasarely por su importante obra a nivel mundial, además de los expresionistas alemanes, identificándose con el morbo social.

Entre las aficiones de este artista está la literatura, la cual nació de las lecturas de su escritor favorito, Yukio Mishima, por lo cual estudió esta carrera en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. “Me gusta escribir muchísimo, soy bastante sórdido pero siento que mi obra en unos años puede ser interesante para las personas. Solo escribo en internet, en mi blog que se llama Popolguane, tiene más de 70 mil entradas y se mantiene en la onda “underground”, dijo Serrano.

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Este destacado artista bumangués a viajado por diversos países del mundo. 

Uno de los momentos más gratificantes para él fue cuando se ganó el segundo puesto en el salón nacional de artistas en 1987, ya que muy pocos artistas han llegado allá, entre ellos Botero, Grau, Obregón y otros artistas de la contemporaneidad. Él sabe que vivir del arte es difícil, sobretodo en Colombia, por lo que ha subsistido dictando clases en universidades como la UIS y la Antonio Nariño, además de trabajar para diversos proyectos al estar vinculado al Instituto Municipal de Cultura y Turismo.

Una de sus obras más conocidas recientemente vía Facebook fue “Masturbarse por la paz de Colombia”, la actividad fue un éxito y llegó a invitar a 25.000 personas y contó con la participación activa de cerca de 3.800 personas de todo el país a través de esta red social. Las cuatro condiciones que se tuvieron en cuenta fueron: masturbarse en solitario, al momento de tener el orgasmo enviarlo mentalmente a la Plaza de Bolívar en Bogotá, en el acto de la masturbación pensar en la paz para Colombia y finalmente escoger el motivo de su masturbación para quien deseara.

Este año, desde enero, se encuentra trabajando en un nuevo proyecto que se llama “Homenaje a Porfirio Barba Jacob” y que consiste en volver a la artesanía del hacer, ir al extremo opuesto del performance y volver a lo básico. Para ello, se encuentra reencauchando la técnica de retocar las fotos, como se hacía a principio del siglo XX, y luego el aplicar la tinta china sobre diversos rostros. “El proceso que realizo es usar unos dibujos que hice unos años atrás en lápiz, escojo ocho al azar, los estudio y de acuerdo a lo que quiero, busco el rostro de una persona que se parezca al dibujo”, comentó.

De esta manera, realiza módulos de ocho rostros en los que ha plasmado personajes famosos como Marilyn Monroe, David Bowie, Fidel Castro, Richard Wagner, entre otros. El último módulo lo realizará con personas conocidas de Facebook, buscando gente que tenga algo interesante en la mirada. “Mi idea es exponer la obra en todo su esplendor, quiero mostrarla en un espacio amplio y poderoso, espero pronto llevarla a feliz término”, culminó.

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Jorge Mantilla Caballero, 54 años de arte irreverente

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El maestro Mantilla Caballero es un referente del arte a nivel local, nacional e internacional. 

Reconocido por su fachada de rey guerrero de la Edad Media con barba y cabello blanco, amor por la naturaleza y afición por los tatuajes; el maestro bumangués de las artes plásticas, Jorge Mantilla Caballero, sacará a relucir muy pronto su sensibilidad artística a través de la nueva obra que se encuentra realizando y en la cual conjuga su pasión por el dibujo con una gran variedad de tonalidades y colores para expresar emociones cotidianas. Paraíso Cultural lo entrevistó y esto fue lo que nos contó sobre su trayectoria la leyenda viviente del arte.   

Este año se cumplen 54 años de ser una leyenda artística a nivel local, nacional e internacional, ¿qué puede decir de su trayectoria artística?

Son muchas cosas las que pasan en 54 años gráficos. Mi carrera es absolutamente autodidacta, esto significa que he visto, debido a fuentes muy diferentes, el arte como tal. Cuando fui joven tuve la oportunidad de salir del país e irme a los Estados Unidos, allí encontré otra vida y otros sentimientos gráficos. Esto me abrió una puerta a la reflexión sobre lo que era el arte realmente, lo que había estado viendo, sintiendo, analizando, desde muy temprana edad aquí en Colombia y encontré que no teníamos punto de relación, esa era otra cultura completamente opuesta a la nuestra y a pesar de estar ocho años allí, decidí regresar y comenzar de nuevo con los ingredientes gráficos propios de nuestra patria. Desde siempre lo he venido haciendo.

¿Cuáles han sido sus momentos más memorables?

Una de las sorpresas más agradables que tuve fue el encontrar en mi familia, mis padres, ninguna oposición a que fuera artista, lo cual me dio mucha seguridad. Después, al ser un poco mayor y más maduro, participé en un festival en Francia, en el cual obtuve la paleta de oro y el premio del público en 1967. Una de mis mayores felicidades fue cuando pude con dos o tres amigos hacer exposiciones de formato muy libre y de criterios muy contemporáneo en el Colombo Americano y después en la Alianza Colombo. Mis momentos más felices han sido cuando he podido hacer mi labor gráfica de acuerdo a mis experiencias estéticas dentro de colecciones, de gente que aprecia el arte.

¿Cómo ha sido su evolución como artista?

Los informes iniciales artísticos los encontré en San Antonio de Táchira, en donde en las librerías vendían cartillas y libros de temas generales, yo le pedía a mis papás que me compraran esta información. Allí también conocí a personas en mis tiempos juveniles que me permitieron acceder a un acrílico, a un pincel, algunos insumos que necesita básicamente un artista en su taller.

Luego comencé a dibujar y a tener claro que el dibujo y la pintura pueden ser compatibles, pero son manifestaciones estéticas separadas y que el dibujo es una disciplina y la pintura otra disciplina. Comencé a entender la escultura, procesos y posibilidades que pueden tener las formas de género actoral, entonces hice unas aproximaciones al teatro, lo cual me sirvió porque después puede entender el performance, las acciones en vivo y estas actividades que ahora están muy en boga, pero que ya en los Estados Unidos eran conocidas en la época, lo mismo que las tendencias de los expresionistas.

A mí me interesó mucho el expresionismo por ejemplo, porque hablaba de las situaciones sociales y de las conductas básicas que impulsan al hombre a reaccionar contra una sociedad, una manera estatal de manifestar el poder, de malinterpretar por sus mandatarios. Comencé a leer mucho sobre la primera y segunda guerra mundial, las escuelas de entreguerras, me interesé mucho en el dibujo que se veía en Alemania y comencé a hacer ejercicios en torno al expresionismo.

Asimismo, desde muy joven entendí que el color es una sensación que hay que entenderla para poderla depurar, mis primeros trabajos no fueron de colores puros. Luego, empecé a interesarme mucho por los colores elaborados y lo mismo por los sistemas de manejo de la línea, del espacio, de las rupturas e improntas sobre los mismo espacios. De ahí, mi acercamiento con el collage, los elementos que pueden pertenecer a algo que llamamos el ensamblaje, me percaté de técnicas que no tienen nada que ver con las usuales sino que entendí que era el objeto encontrado, las ideas que salen del artista están muy relacionadas con la fantasía, es decir el surrealismo. Fue un abanico de posturas, posibilidades en el arte, apuestas al ensayo y el error, fui entendiendo con claridad que mis ideas venían de mí y no del mundo exterior, ahí pude empezar a hablar de mis sentimientos.

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El maestro Mantilla Caballero tiene su taller ubicado en su casa en Girón. Tomada de Facebook.

¿Cuál es la esencia en su obra? ¿Qué lo distingue de los demás pintores figurativos?

Yo veo siempre en el interior mío cómo se va desfigurando el mundo por los malos tratos que la humanidad se ha dado entre sí a través de los siglos y el pésimo manejo estatal que durante muchos periodos gubernamentales han acaecido tanto en Colombia como en otros países. Esto me produce repulsión de las personas que pasan a mi lado y extraigo de ellas sus características más interesantes, como son por ejemplo los ojos que producen una tristeza inimaginable, ver tanta gente con múltiples problemas a toda hora.

Las personas que tienen defectos físicos le hacen pensar a uno si el cuadro es accidental de ese asunto o viene de una genética o los humanos estamos haciendo invivible la vida a los demás. También veo continuamente a los niños que están siendo cada vez más distantes de las crianzas habituales, porque el mundo se disparó lógicamente hacia una velocidad alarmante a final del siglo XX y el resto del siglo XXI. Esas han hecho que mi expectación con el mundo sea extraer básicamente los fantasmas que están siempre en todas las personas y en mi mundo los veo como ejemplos de algo que es inmortal y a la vez que hay que verlo con mucha decisión porque son figuras muy impactantes.

¿Cómo ha sido la experiencia de vivir del arte?

Es muy particular y extraño, en mi caso he sido muy afortunado. Desde que comencé a trabajar, a las personas les interesó mi trabajo. En un principio no sabía por qué, después vine a saber que la gente si quiere el gesto, si desea entender una realidad no decorativa, una visión que les hable de cosas sensibles. Durante toda mi vida he tenido la oportunidad de vivir de mis producciones, lo cual es algo muy afortunado como dije, ya que hay muy pocos artistas que lo han logrado.

Realmente a través de mi tiempo como un hombre que sigue vigoroso en el trabajo, encontré el apoyo genuino de las personas que están al lado de uno, como es mi caso el apoyo que tengo de Iliana Castellanos, mi esposa, me puedo dedicar únicamente a pintar, dibujar o hacer cualquier tipo de experimentos.

Esa libertad no se la pueden dar muchos porque tienen otras preocupaciones en mente, yo gozo del no horario, gozo del día que quiera hacer algo a pesar que lo hago a diario que es viendo o escribiendo obras de otros artistas, discutiendo con Iliana las posibilidades de trayectoria de mi trabajo y lo que pienso dejar para la posteridad y un futuro lejano e inmediato. Fue el destino que me tocó vivir de una manera muy amplia y afortunada. Mis compañeros de la juventud no tuvieron esa oportunidad.

¿Qué es lo que más disfruta hacer en su tiempo libre?

Me interesa mucho la naturaleza viva, es decir me interesan las plantas, una costumbre mía es ver plantas que son naturales, que no son impostadas. Me interesa mucho lo que tiene que ver con los cactus, el manejo de plantas como los bonsáis, las plantas acuáticas, carnívoras y las plantitas pequeñas y su metamorfosis de la naturaleza. Me interesan los gatos como mascotas porque no presentan los mismos espectáculos de dependencia que da un perrito, son más independientes y eso me agrada.

Las aves me gusta verlas pero no tenerlas presas, sería terrible para mí. Me interesa dentro de las cosas simples las lecturas de ciencia ficción, Umberco Eco, leo con frecuencia En nombre de la rosa, veo muchas cosas de Julio Verne, lecturas juveniles como Emilio Salgari, veo cositas de escritores que han sido incluso de la iglesia católica como Giovani Papini, me gusta mucho algunas filosofías como la Zen, el budismo me atrae, los pensamientos y ejercicios de Taichichuan, búsquedas de meditación y me interesan los deportes individuales como el atletismo como una rutina diaria y ver por ejemplo a los gladiadores modernos como el boxeo y las artes marciales mixtas, porque veo gestos y movimientos abundantes en materia de contorsión y me interesa el cine de terror.

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Experimentar con diversas tonalidades y corrientes artísticas es el sello del maestro. 

¿Cuál es su enfoque espiritual?

Me atraen mucho las lecturas de la Biblia, generalmente del antiguo testamento, en donde hay muchas o demasiados relatos de situaciones de ciencia ficción y en donde más está señalado es en el Apocalipsis, el cual me parece el libro de terror del Vaticano. 

¿Qué tan importante es su familia para usted?

Yo seguí buscando en la vida alguien que me diera respeto y que tuviera claro lo que yo soy. Entonces encontré, después de decantar mucho mis principios, a Iliana Castellanos, ella es mi alma gemela, llevamos 20 años juntos y eso es mucho porque a mí no me duraban las personas más de dos años. Por su parte, Alejandro Magno, mi hijo, es una de mis bendiciones más grandes, es un niño inteligente, cariñoso y compasivo con grandes cualidades de afecto y lo demuestra con las personas, no le molesta que su padre sea muy mayor, siente que mi barba es un distintivo poco común hoy por hoy.

¿Cada cuánto se reinventa artísticamente? ¿Cómo se da ese proceso?

Se me van presentando tonalidades, a veces comienzo a sentir que estoy lleno de demasiados colores alrededor mío, entonces busco la asepsia, ahí me pongo a dibujar gris blanco, negro o tinta de forma ortodoxa, pero una vez el recorrido ha estado lleno de bastantes averiguaciones, ideas, texturas, etc, paro. Para mí el escorzo es muy importante, siempre me han gustado los gestos de incitación como el barroco, luego vuelvo al color, estudio otras posibilidades dimensionales, me pongo en la tónica de buscar superficies que no son tan convencionales como la lona de camión, las superficies que tienen que ver con materiales como la madera, me interesa ver el comportamiento de la pintura en vidrio o acrílicos, busco mucho la influencia de la imagen que se puede hacer sobre superficies como son cuadernos usados de mi propio hijo o de otros, hago una serie de molesquines en los que dibujo, repito, tacho y creo significados y formas y construyo cuadernos de artista, también me interesa el arte serial como una difusión del arte mismo. Soy ferviente admirador de todo artista que explora o experimenta constantemente.

¿Qué es lo que más le atrae del arte urbano? ¿Cómo lo ha implementado en su obra?

Al principio me atraía como un ejercicio de contemplación y admiraba en los jóvenes lo que hacían ellos, o artistas más formados, pero que se arriesgaban a tomarse un sitio y a protestar haciendo una bella obra. Una pieza como el grafiti puede llevarse a otro material y ser incluso adquirido por el Estado, pero en realidad, a los jóvenes les atrae lo efímero sin importar exponerse, son guerreros de primera línea y a veces no piensan en el impacto que pueden generar en la ciudad y la molestia que pueden producir para cierto tipo de público.

Es tan urbano un tatuaje, llevar una imagen permanente hasta la muerte o perpetuarla en la piel. Yo apoyo las manifestaciones de los artistas, pero lo que cuestiono es que sea un arte que tenga un sentido espiritual, cuando en realidad, no es efímero sino sorpresivamente bello. Hay varios artistas que realizan arte en el pavimento, haciendo una serie de composiciones bellas, casi que reales, en tiempo récord y que se los lleva la lluvia a los días de culminar. Otros se dedican a perspectivas difíciles, haciendo que el dibujo se pueda ver de diversas formas y no solo el punto fijo.

Todas estas manifestaciones son las que a mí me atraen. Es muy feo la obligación estatal de que se conviertan en artistas de proyectos y no espontáneos, sustentando obras de forma muy compleja. Para mí, el artista debe ser un ser espontaneo, libre, feroz, capaz de decir y no creer mucho en las políticas estatales, porque no existen personas con la suficiente capacidad de ser grandes visionarios y gobernantes que vean con respeto las producciones de los artistas.

¿Cómo ve usted el panorama del arte a nivel local? ¿Todo se ha convertido en arte contemporáneo?

Si, desde luego. Todo lo que hacemos hoy por hoy en el siglo XXI es arte contemporáneo. En cada siglo existe una especie de contemporaneidad, ahora lo que sucede es que el encuentro con la tecnología ha hecho que reaccione toda la masa de artistas jóvenes hacia tendencias que tienen que ver con el ordenador o lo fílmico, pese a que son situaciones de índole muy especializada que tienen que ver o con la fotografía o el cine. Por ello, el artista ahora debe hacer doble carrera, estudiar bellas artes y luego cinematografía para entender un poco en qué consiste una instalación muy bien hecha.  

¿Hasta dónde piensa llevar su pasión por el tatuaje?

Debido a los años, ha sido difícil que se hagan trabajos muy laboriosos, pero siempre que haya un acontecimiento importante me tatúo. Tengo pensado tatuarme y raparme la cabeza en un futuro. Espero cuando muera, donar mi piel como recuerdo y crear una obra de arte. También si se puede, donaré un órgano para alguien que lo necesite.

¿Qué obra se encuentra desarrollando en estos momentos?

Estoy haciendo una serie que se llama “Observacionales”, son una serie de trabajos, algunos en dibujo con vidrio, pero casi la mayoría van en formato de tela libre. También he venido haciendo otras piezas que no necesitan enmarque, que van a ser telones grandes en donde voy a expresar muchas situaciones de la vida, estoy trabajando ahora por ejemplo, en la observación de la tristeza, la cual tiene diversos gestos, de intención expresionista, por lo que son bastante exageradas las formas, pero he buscado que sean muy impactantes y directas también. Los dibujos son de un metro con 50 y las telas, la más pequeña, tiene 2 o 3 metros y la más grande mide 2 metros por 7 metros.

En estos momentos, vuelvo al color y me interesan espacios de diferentes tonos y los estoy trabajando con la simplicidad que tiene el dibujo, de figuras o fantasmas. Las obras de la  serie se podrán colgar como telones. Para mí es importante lo que dice la tela, como también la rutina de mezcla de elementos o pigmentos y la forma con que se manejan los colores según las diversas propuestas que se generan continuamente. 

Me hacen falta muchas obras todavía, pero planeo mostrarlas en diversas ciudades del país y luego llevarlas a Europa, estamos trabajando para ello. “Observacionales” se terminará a final de año, periódicamente se podrán ver cosas que estoy haciendo, por ejemplo, en estos momentos las personas podrán ver videos colgados en mi perfil de Facebook, en donde hago cápsulas de pocos minutos sobre la realidad actual del arte. }

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Una de las obras que hacen parte de la serie ‘Observacionales’ que se encuentra realizando el maestro. 

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